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Introducción
El
siglo XX se inicia para la medicina en un ambiente de desorbitante optimismo,
en donde el creciente desarrollo de la ciencia y la técnica invita
a los profesionales a abrazar con entusiasmo las diferentes y desconocidas
facetas del saber.
Es en este contexto
que la idea del médico general, integral, el clásico médico
de "cabecera" o de ´familiaª, con capacidad para detectar
y manejar gran parte de las patologías, empieza a ser ineficiente,
requiriéndose con progresiva fuerza, la existencia de facultativos
especializados en áreas particulares del hasta entonces reducido
horizonte del conocimiento.
La invención
y/o descubrimiento (o re-descubrimiento muchas veces) de una serie de
tecnologías, con la ayuda incluso de disciplinas no estrictamente
médicas, aumentan el espectro de visión y de acción
de la medicina, evidenciándose entidades nosológicas hasta
el momento desconocidas u obviadas y la consiguiente necesidad de crear
mecanismos (y profesionales) capaces de darles solución.
La radiología,
como el primer gran paso en la asociación de este espectacular
desarrollo a la práctica clínica, se transformó rápidamente
en el paradigma de lo que hoy se ha dado en llamar la ´fragmentaciónª
del conocimiento médico.
La ultraespecialización
y los alcances de la avanzada medicina del siglo que ahora comienza, tuvieron
su origen en disciplinas como ésta, con profesionales que, a costa
de adversidades, muchas veces sin medios ni ambientes propicios, pero
enfundados en un entusiasmo incansable, lograron que nuestro país,
nuestra medicina se encumbrara entre las mejores del mundo por aquel entonces.
Zuñiga
S. Algunos apuntes para la historia de la Radiología Chilena.
Rev Chil Radiol 2001; 7: 105-108.
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