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Al efectuar
un acto médico debemos tener presente sus beneficios y riesgos,
tratando de privilegiar los primeros y evitar o disminuir al mínimo
los segundos.
El uso racional
de un examen que emplea radiaciones ionizantes debe ser minimizar la dosis
de radiación sin sacrificar su calidad diagnóstica.
En radiología
convencional un ajuste inadecuado en los parámetros técnicos
(kV, mAs) darán como resultado una radiografía de mala calidad.
La introducción del computador, en tomografía axial computarizada
(TAC), permitió un mayor rango de latitud en el ajuste de la técnica
radiológica, si ella está en valores de subexposición,
se producen artefactos que afectan la calidad diagnóstica de la
imagen. De esta forma, en la TAC se ha tendido a la sobreexposición
con el objeto de lograr una buena calidad técnica, pero desgraciadamente
a costa de una mayor dosis de radiación para el paciente. Algo
similar puede ocurrir con las modernas técnicas radiográficas
digitales.
La introducción
de la técnica helicoidal facilitó el uso de la TAC en pediatría,
al disminuir el tiempo de examen y la necesidad de sedación, de
forma su campo se extendió y su uso se hizo mas frecuente. Es muy
probable que ello se acentúe con el uso de la técnica multislice.
Es para nosotros
una gran cosa disponer de estas técnicas diagnósticas en
nuestro trabajo diario. Pero... ¿nos ha preocupado saber qué
ocurre con la dosis de radiación?
Desde los inicios
de la TAC ha existido preocupación respecto a esto y se ha sugerido,
para adultos ajustar la dosis en relación al peso corporal, aún
cuando otros piensan que sería mas adecuado hacerlo en relación
al diámetro corporal.
En niños,
en la práctica se ha extrapolado, en muchos centros, las técnicas
del paciente adulto, lo que ha conllevado a una sobredosis innecesaria
de radiación. Desde un tiempo a esta parte, este problema ha llevado
a diversos autores a manifestar su opinión y a publicar sus experiencias.
En el número de Febrero del 2001 del AJR se destacan una serie
de artículos, precedidos por un comentario del editor los cuales
se refieren a:
El
riesgo estimado de cáncer como resultado de TAC en el niño.
La
común y mala práctica de no ajustar los factores técnicos
usados en adultos para el paciente pediátrico.
Recomendaciones
para minimizar la radiación en el paciente pediátrico.
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