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El diagnóstico
por imágenes involucra el estudio de la anatomía normal,
los diferentes procesos patológicos que la afectan y en algunos
casos su alteración funcional. Ello requiere un acabado conocimiento
de estas condiciones.
Indudablemente
cada vez la subespecialización en diferentes áreas del quehacer
radiológico nos permiten efectuar esta labor de mejor modo.
Sin embargo,
hay una aparente disociación en el lenguaje de los referentes anatómicos
entre los que ejercemos la especialidad por algunos años y las
nuevas generaciones de médicos.
Al revisar la
anatomía de la región inguinal, para objetivar su estudio
mediante ultrasonografía, fui al reencuentro de los olvidados días
de Universidad a través de esa gran obra que es La Anatomía
de Testut y Latarget. Nuevamente los nombres de ligamentos de Poupart,
Gimbernat, Cooper y Colles se me hacían difíciles de recordar
y ubicar.
En el proceso
de enseñanza a los médicos en formación en radiología,
he ido aprehendiendo tanto de ellos como lo que he pretendido enseñar
y uno de ellos me hace mirar hacia la Nómina Anatómica.
Desde 1895 los
anatomistas sienten la necesidad de un lenguaje de aceptación internacional,
pero el proceso dura un largo tiempo. En 1955 se adopta la nomenclatura
de París y en el decimoprimer Congreso en México en 1980,
el proceso culmina con una nomenclatura internacional anatómica,
embriológica e histológica, aun cuando hay algunas modificaciones
posteriores.
De esta forma
los ligamentos de Poupart, Gimbernat; Cooper y Colles son actualmente
en forma respectiva, inguinal, lacunar, pectíneo y reflejo. Nombres
que se asocian mejor a su morfología y otros puntos de referencia
anatómica.
Para la adaptación
de esta nueva terminología existen varias obras de bajo costo.
Y es esta terminología en nuestro idioma la que trataremos de adoptar
en la revisión de los trabajos a ser publicados en nuestra revista
Es
probable que para mucho, entre los que me incluyo, sea difícil
cambiar de ángulo de Treitz a ángulo duodeno-yeyunal. Sin
embargo, en esta época de facilidades de comunicación la
ventaja de una terminología internacionalmente reconocida es una
necesidad objetiva.
Dr.
José D. Arce V.
Editor Científico
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